Jorge Armando Medina “Yiyo”
Jorge Armando Medina, conocido popularmente como “Yiyo”, nació en Mariano I. Loza el 12 de septiembre de 1957. Fue hijo de Margarita Blanco y Ruperto Medina.
Compartió su vida junto a Alicia Antúnez, con quien formó una familia integrada por sus hijos Laura, Rocío, Armando y Claudia.
En el ámbito laboral se desempeñó como albañil, participando en distintas obras de construcción, entre ellas el edificio de Telecom en las localidades de Mariano I. Loza y Perugorría.
Sin embargo, la gran mayoría de las personas lo recuerda por su destacada faceta artística, especialmente por su talento en la ejecución de la guitarra.
Quienes compartieron momentos con él destacan su gran habilidad para puntear obras del folclore argentino, principalmente chacareras y zambas, estilos que interpretaba con notable sentimiento y calidad musical.
También ejecutaba obras chamameceras, aunque generalmente lo hacía a pedido del público. A lo largo de su vida acompañó a numerosos músicos solareños, participando en tradicionales “serenatas” y en diversas peñas de la región.
La comunidad disfrutaba especialmente de sus interpretaciones, ya que los estilos musicales que ejecutaba no eran muy comunes en la zona, convirtiéndolo en un artista muy apreciado y respetado.
Era además un invitado habitual en las fiestas de la Escuela Nº 407, donde Don Almendra lo convocaba frecuentemente para cantar y tocar chacareras, mientras guiaba los pasos de los bailarines presentes.
Realizó sus estudios primarios en dicha institución educativa, cursando hasta el 5° grado.
También dejó una importante huella como formador musical, enseñando la ejecución de la guitarra a numerosos jóvenes. Entre sus alumnos más destacados se recuerda a Francisco Moreyra “Pachi”.
Sus alumnos lo recuerdan como una persona exigente y dedicada en la enseñanza, al punto de no permitirles regresar a sus hogares hasta que lograran ejecutar correctamente las notas musicales.
“Yiyo” Medina fue un eterno colaborador de la cultura local, siempre dispuesto a compartir su arte y su conocimiento, dejando una profunda huella cultural en la comunidad de Mariano I. Loza.